Te pido un corazón limpio donde los dones de tu Espíritu campen a sus anchas.
Señor no soy digno de que entres en mi casa, no soy digno de tantas cosas, de tanto como acontece a mi alrededor. acaso ¿soy digno de tu confianza? Aún así espero tu palabra de sanación. Intentaré no traicionarte más, dame los dones necesarios para que pueda cumplir tus designios, no permitas que confunda y contamine Tu voluntad con la mía. Confío en que tu palabra me quedará sanado. Perdona si fracaso; en el intento ambicionaré ser obediente.