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ORARIOS DE VENTA DE DULCES 9,30 A 13H. MISAS: DÍA DE DIARIO A LAS 7,15. DOMINGOS A LAS 8,15 (EL HORARIO ESTÁ SUJETO A MODIFICACIONES (927244992) ORACIÓN CON EXPOSICIÓN DEL SANTÍSIMO LOS JUEVES y DOMINGOS de 19,30H a 20,30h

Renacer como un niño. Metamorfosis.


RENACER como un niño.
Señor, espíritu divino que me mueve y transforma. A lo largo de mi existencia. Señor diriges mis pasos y mi vida. Busco explicaciones lógicas cuando mi entendimiento limitado por mi propia naturaleza borrosa no puede darlas. Mi espíritu está preparándose y mudando para renacer, entonces quizás lo entienda.  Cómo, de bebé,  entender el separarme de la placenta. Abandonar lo que ha estado en contacto conmigo; y en ella, haber escuchado  y sentido la voz  y los latidos de mi madre y de mi padre.  Esta parte que de presencia física que sentimos al tiempo mi madre y yo, me proporcionaba todo lo necesario. Sin embargo ya la he desechado.  En este modo de iniciarnos en la vida terrena nos muestras y ejemplificas el ciclo que se repite. Inspiras en mí respuestas como el que mi espíritu y el tuyo están unidos en el alma. Únicamente Tú lo sabes, Señor, cuándo estará madura o completa para llevarme. Cuándo abandonaré parte de mi cuerpo, como ya lo hice con la
placenta. Mi cuerpo que al haber sido imagen de mi alma quedará sin su aliento y abandonado desaparecerá. Cuál y cómo será entonces mi estado al que pasaré. Qué confusión  creas en nosotros al esperar esa maravilla oculta. Ahora podemos sentirte como sentíamos en el vientre de nuestra madre, el pulso, la temperatura, el tono de las voces de mis padres y de quienes nos querían y de de quienes nos detestaban. A igual que entonces has creado tu Iglesia como seno donde nos proteges y nos hablas, y sentimos tu pulso y el de tu madre. Aquí nos preparas para nacer. Si aquí nos bautizaste en el agua, espero el bautizo en tu luz. Guíame, que se haga en mí según tu palabra. Gracias por permitir que me haga niño, que me haga inocente, para poder estar junto a ti. Haz que mi corazón sea así, limpio y sin maldad. Que mis niñerías y mis errores sean medidos por ti, a tu imagen y semejanza  y no por lo que nos imponemos como  imagen y semejanza de las llamadas personas adultas que no son más que cargas de pecados creados por nosotros mismos. Perdóname y no permitas que mi corazón se llene de ninguna maldad que juzgue insignificante.

Pereza, Abatimiento, Reacciona.


Pereza. Abatimiento. Reacciona
¡¡Reacciona, despierta, utiliza la vida que te han dado!!  Siéntete lleno y no vacio y sin vida. Hay mucho por hacer, somos seres incompletos. ¿Te has acomodado?  No puedo admitir que sea así.
Acepta el espíritu inquieto que Dios te ha dado y actúa. ¿Dónde están los planes de presente y de futuro? ¿Ya has terminado tus obras? ¿Ya has terminado tus pequeñas tareas y gestos de cada momento? ¿Has mirado a tu lado quién hay, con quién convives? ¿Has mirado en ti, hacia ti, dentro de ti? ¿Has escuchado al que te habla en ti?  Recupera  el soplo Divino renovado. Sácalo de dentro, siempre está en ti. Déjale aflorar.
No puedes terminar algo que no has empezado. Dios ha comenzado su obra en ti y debes dejar que Él te guíe para que se realice su obra en ti. Déjale ser tu
guía. Abandónate a Él.
Aprende de Él,de su actitud en el juicio, con las bofetadas, con los insultos, con los escupitajos, con los latigazos y esfuerzos por soportar la cruz que seguro ahogaba más que la tuya.
Debes moverte y resucitar cada momento, cada día. Tu actitud, como la suya, con misericordia. Perdonando porque no saben lo que hacen. Perdóname, Padre, porque no sé lo que debo hacer. Dame tu Luz y los dones de tu Espíritu que orienten mi camino.   

Vida-Misión


Vida-Misión
Gracias señor porque me has permitido ser parte de tu creación. Ayúdame, señor  guíame, oriéntame. Dame sabiduría y entendimiento que, como tú, pueda hacerme cargo de la misión que me has confiado.  Asísteme señor, que pueda tender la mano para andar el camino de esta vida. Que en las cruces del camino encontremos en ti al cirineo que impida que caigamos. Señor me creaste para cumplir tu designio, ponme en el camino de tu voluntad, no permitas que me aparte de él. Asísteme en los momentos de flaqueza.

Tribulación


Quiero aumentar mi fé, creer más, apartar de mi todas esas dudas. Quiero ser capaz de escucharte y no pensar que no me hablas. Haz que no me aparte de Ti y que yerre pensando que eres tú quien no estás conmigo, que me abandonas en momentos difíciles y que estoy solo.  Perdona señor por mis dudas. Qué sería de mí si no me reconfortaras en mis debilidades.

pelicula de santa faustina.
http://www.youtube.com/watch?v=5h7GttM8ZPg

 el próximo domingo se celebra el día de la Misericordia.




luz interior- el papa el día de la transfiguración


Jesús lleva a tres de sus discípulos a la montaña y les revela su gloria divina, el esplendor de la Verdad y del Amor. Jesús quiere que esta luz pueda iluminar sus corazones cuando pasen por la densa oscuridad de su pasión y muerte, cuando el escándalo de la cruz será insoportable para ellos. Dios es luz, y Jesús quiere dar a sus amigos más íntimos la experiencia de esta luz, que habita en Él. Por lo tanto, después de este evento, Él será en ellos una luz interior, capaz de protegerlos de los ataques de las tinieblas. Incluso en la noche más oscura, Jesús es la luz que nunca se apaga. San Agustín resume este misterio con una bella expresión
, y dice: "Lo que para los ojos del cuerpo es el sol que vemos, lo es [Cristo] para los ojos del corazón" (Sermo 78, 2: PL 38, 490).
Queridos hermanos y hermanas, todos necesitamos la luz interior para superar las pruebas de la vida. Esta luz proviene de Dios, y es Cristo quien nos la da, Él, en quien habita toda la plenitud de la divinidad (cf. Col. 2,9). Subamos con Jesús al monte de la oración y, contemplando su rostro lleno de amor y de verdad, dejémonos colmar interiormente de su luz. Pidamos a la Virgen María, nuestra guía en el camino de la fe, que nos ayude a vivir esta experiencia en el tiempo de la Cuaresma, encontrando algún momento en el día para la oración en silencio y para la escucha de la Palabra de Dios.

Ahogo-angustia


Hay momentos de ahogo y angustia donde buscamos ese silencio y que al encontrarlo nos rendimos ante la grandeza de nuestra vida interior. Nace en nosotros esa percepción de la dimensión que el espíritu nos aporta y que únicamente podemos saborearla con la ayuda de Dios.
Ese empuje de fuerzas o hechos nos marcan y dejan una huella difícil de borrar. Seguimos con ese incesante examen de conciencia en el que en reiteradas ocasiones deseamos encontrar la respuesta al por qué de lo sucedido. Tanto buscar la explicación para zanjar los asuntos y vivir en una tranquilidad pasajera. Dejemos que la fe con mayúsculas alivie ese cansancio. 
Limpiemos nuestro corazón de remordimientos y de cruces que muchas veces nos hemos creado nosotros mismos. Consigamos que nuestro corazón vuelva a ser como el de un niño.
Volvamos a esa inocencia que impide ver el mal. Descubramos la limpieza de ese nuestro Cristo limpio y sin las heridas del mal.
Si conseguimos poner todo nuestro empeño en dejar nuestro corazón, limpio y vacío donde únicamente habite la gracia del espíritu santo, conseguiremos descubrir la alegría de la verdad. Es una lucha continua, pero merece la pena ya que al conocer el estado de paz al que podemos llegar, nos hará cada vez más resistentes a esa negatividad que lo invade todo. No es fácil, si consigues limpiar el alma se volverá más vulnerable y una simple falta será más dolorosa. Tienes ayuda para conseguirlo y son con quienes hablas en tu interior. Deja a la divina providencia actuar y no caigas en tentaciones absurdas. Sé humilde. Los problemas generados por otros pertenecen a ellos y no dejes que te incluyan en la participación de los mismos. Si consiguen involucrarte, vuelve a limpiar tu corazón y abandónate a la paz del espíritu santo expulsando esa suciedad que te intranquilice. Reacciona rápidamente. Recuerda que hubo uno que tras cargar con todas esas intranquilidades y faltas de la humanidad, nos mostró el sentido de salir reforzado en una resurrección y que lo dejó en un estado de pureza y paz perfectas. Aprendamos a levantarnos ante esas dificultades que son más livianas que las que Él mismo pasó. Limpia tu corazón, deja que el espíritu santo invada cada poro de tu interior; llena de luz cada célula de tu cuerpo, siente esa paz y expulsa todo aquello que la evita. Te asegura que puedes sentirlo.